martes, 24 de diciembre de 2013
Escrito por
Isabel Castellano
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Crítica a la blanca navidad
Escrito por
Isabel Castellano
"Navidad, navidad dulce navidad, la alegría en este día hay que celebrar.."
¿Seguro? ¿Es tan fantástica la navidad?
Regalos, dulces de todas las clases, tamaños y formas, luces, muchas luces, tantas que hay veces que podrías marearte. Gente, mucha gente comprando y comprando sin parar, engordando, y diciendo quererse mucho y ser muy felices. ¿O no es eso por lo menos lo que nos quieren vender?
Fotografía realizada por Noelia Catalán
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jueves, 19 de diciembre de 2013
Cambios de moda de hace unos años a ahora.
Escrito por
Unknown
Etiquetas:Curiosidades,Moda | 0
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domingo, 1 de diciembre de 2013
Lacrima non parata
Escrito por
Rocío
Acababa de tocar fondo. Toda su vida, su lucha, su felicidad
entera, se paraba en ese instante rompiendo su corazón y con él su sonrisa.
Podía notar entonces como, vacía de todo calor, el dolor comenzaba a inundar
cada poro de su ser y aun así, aun sabiendo en el sin sentido en el que había
tornado su existencia, ni siquiera tuvo fuerzas para pedir explicación por
tamaño cambio de rumbo.
Giró sobre sus talones con tanta lentitud como fragilidad.
Temiendo caer desplomada, cual animal herido de muerte, al temblor súbito de
sus piernas. Pero pese a esa debilidad, se descubrió caminando por pura
inercia. Huyendo de aquel metafórico cazador que le había asestado el tiro
fatal. Así, sin escuchar sus pasos, ni notar el gélido aire quemándole la piel,
corrió. Corrió tanto como pudo. Tanto como para encontrar la vida en la falta
de aire.
No le importaba perecer así, es más, su sufrimiento acabaría
en ese mismo instante, pero esa fuerza sabía, la única superior a nosotros
mismos, la paró. Haciendo entonces que sus ojos picasen de impotencia, que toda
ella cayese al suelo sin poder sostenerse. Y al contacto de su espalda con la
fría y rígida pared, una valiente lágrima, entre todas las acumuladas, escapó
surcando su mejilla, recorriéndola hasta llegar al mar de sus labios. Muriendo
allí.
Y fue al notar la amarga gota sobre sus carnosos labios,
cuando el dolor se hizo, si cabe, más intenso.
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