viernes, 11 de octubre de 2013

Manías

A menudo, para excusar nuestros comportamientos a alguien que no nos conoce del todo solemos decir... "es que es una manía que tengo, no sé por qué lo hago". Estas manías suelen ser inofensivas, curiosas e incluso divertidas, en un ambiente más relajado. Son conductas que nos distinguen del resto, parte de nuestra forma de ser, que a veces incluso nos pueden llevar a tomar decisiones más o menos acertadas, o simplemente actitudes que contar de forma anecdótica.

Hablamos de pequeñas manías, cosas sin importancia como hacer ruiditos con nuestros dedos sobre la mesa, revisar dos veces todo antes de salir de casa o corregir a todo el que se equivoca (siempre y cuando sepamos que se equivoca), entre otras.

Pero... en contrapunto, existen algunas realmente alarmantes, o bastante peculiares. Y de esas vamos a hablar a continuación.


Supongo que lo mejor será comenzar por el principio, ¿qué es una manía?
Una manía es, según la RAE, una extravagancia, una preocupación caprichosa por algo determinado. En definitiva, una obsesión, que a veces ni nosotros mismos logramos identificar como tal. Algo que realmente se escapa de nuestras manos y no podemos controlar.

¿Os imagináis lo que sería tener la necesidad de pasarnos tooodo el día sentado? Y no, no por pereza, ni porque el día anterior lo hubiésemos pasado de un lado para otro y estuviésemos cansados. Si no... por "costumbre", porque al ver una silla nuestro celebro no pensase en más que sentarse y pasarse todo el día sentado. Katisomanía, así se denomina esta manía. ¿Curiosa, verdad?

También existen otras bastante singulares como...

La dromomanía, que consiste en un deseo desmedido por alejarnos de nuestro hogar; bien sea viajando temporalmente o mudándonos constantemente de un sitio a otro.

Fagomanía, apetito incontrolable y exagerado (tremendamente perjudicial para nuestra nevera y nuestra salud).

Fonomanía, obsesión con los ruidos o el sonido.

Necromanía, excesivo interés por los muertos.

Plutomanía, deseo incontrolable por obtener dinero y así aumentar nuestro patrimonio y riqueza.

Y, una aún más curiosa, la gamomanía, que se resume en la obsesión por pedir matrimonio a más de una persona al mismo tiempo, y que puede tener como resultado la poligamia. 

Entre ellas, también podemos encontrar algunas más conocidas como la piromanía, cleptomanía, ninfomanía (satiromanía, en los hombres)...

Estas manías, más o menos inofensivas en su teoría, poseen grados. Lo que significa que pueden quedarse en simples costumbres, convertirse en obsesiones y comportamientos incontrolables o, en el peor de los casos, pasar a ser un trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Por que, claramente, no es lo mismo pasar más tiempo de lo común lavándonos las manos (por ejemplo), que tener la necesidad de lavarnos constantemente las manos, y aun menos, sentirnos obligados a lavarnos las manos concienzudamente al creer que algo malo podría pasarnos si no lo hacemos.
En este último y peor grado, los TOCs se convierten en todo un peligro para la persona que los sufre. Una condena que arrastrar a lo largo de su vida.



0 comentarios:

Publicar un comentario

Contacta

Si quieres hacernos llegar tu mensaje (cualquier duda, sugerencia, aportación...), no dudes en mandárnoslo a
seremostododenada@gmail.com
Con la tecnología de Blogger.

¡Síguenos!